Cuidar el jardín o como mantener las relaciones

Escrito por Almudena

A mí me gustan mucho las plantas, de hecho, tengo una terraza llena de plantas a las que dedico todos los días un ratito. Me gusta levantar e ir a verlas. A ver si tienen alguna flor nueva, o se les ha caído alguna hoja… Y la verdad es que de un día a otro no suele haber muchos cambios, pero si las quiero tener bonitas tengo que cuidarlas: regalarlas de vez en cuando, abonarlas, ponerlas alguna guía…

Y en la vida hay una serie de cosas que hacemos que yo comparo con el que quiere tener un jardín lleno de flores. Así que para tener el jardín bonito puede ir a un vivero y comprar un montón de plantas y luego durante un semana darse una panzada a colocar las plantas. Cuando termina tiene un jardín estupendo, lleno de flores (porque las plantas que compras en el vivero siempre vienen con flores) y todo muy verde. Pero después algo hay que hacer para que esas plantas sigan luciendo bonitas, no basta solo con comprar las flores en el vivero y esto es a lo que en DBM (Modelado Conductual Desarrollativo) llamamos hacer cambios de mantenimiento.

Si tienes algo que marcha bien en tu vida la idea es seguir haciendo lo que ya estabas haciendo, mantenerlo, para que siga yendo bien. Para eso el primer paso es saber lo que funciona bien en nuestra vida y tomar conciencia de que eso que hacemos tiene un valor y un significado que nos ayudan a mantener ese hacer.

Por ejemplo, si nosotros tenemos un amigo con el que solemos quedar a tomar un café, al que llamamos de vez en cuando o con el que hablamos por teléfono de vez en cuando; todo eso contribuye a hacer amistad a mantener la amistad. Pero, ¿qué pasa cuando dejamos de hacer estas cosas? Que aquella amistad poco a poco se va disolviendo, porque eran esos haceres los que construían la amistad.

Y lo mismo pasa con las relaciones de pareja. Cuántos esfuerzos para encontrar pareja (hay quien hace incluso cursos sobre “Cómo ligar o cómo seducir”), cuántos libros en la sección de autoayuda hablando sobre “Programación Neurolingüística para ligar” o “Cómo enamorar a una chic@ en tres minutos”. Y si no me creéis echad un ojo a la sección de autoayuda hay un sinfín de títulos. Pero luego hay muchos pocos que hablen de “Cómo hacer relación”, el día a día de una relación, cómo cuidar lo que ya se tiene e ir más allá (porque siempre hay más).

Me imagino la razón de todo esto está en la películas de Holywood. Las películas siempre se acaban cuando el chico y la chica se casan, se dan el primer beso o similar. Suenan los violines y aparece “The end”. Cuando en realidad es en ese momento cuando empieza lo interesante.

Un ejercicio bonito con tu pareja podría ser hablar sobre aquello que “mantiene la relación“,  y que ayudan a que aquello, aquello que si no se hace, hace no exista relación. Porque muchas veces se dan por hechas cosas, y comenzamos a descuidar pequeños detalles que mantienen eso. Y viene bien revisar esto que hacemos o que no hacemos para siga existiendo.

 

Si volvemos a la metáfora del jardín, es importante revisar de vez en cuando, si las plantas necesitan agua o si hay que abonarlas para que el jardín siga luciendo bonito. O tal vez en esa revisión podamos darnos cuenta que los cuidados que requiere un jardín en primavera no son los mismos que en verano, o que en otoño; y tal vez debamos ajustar el agua con que las regamos; y evolucionar y crecer como lo hacen las plantas de un jardín.

Y lo mismo pasa con las relaciones, de amistad, de pareja o de trabajo… de vez en cuando viene bien tomar conciencia de qué hacemos para mantener las relaciones y ajustar los cuidados y los “haceres” para seguir teniendo un jardín lleno de flores.

 

Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra. (Jean de la Bruyere)

 

 

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