La amistad, una forma de Amor

 En la categoría de: Crecimiento personal

La amistad, como cualquier otro tipo de relación, hay que cuidarla, mimarla para que crezca. Es como una planta, hay regalarla, echarle abono, quitarle las hojas que se ponen feas, echarle algún insecticida si le salen bichos, para que año tras año crezca y tenga una flores maravillosas. Y no sirve hacerlo un día sí y veinte no, hay que hacerlo de continuo, si no la planta se muere. En mi vida son y han sido siempre muy importantes mis amigos, y por eso los cuido y los mimo mucho. Tengo amigos de muy diverso tipo.

descargaAmigos que lo son desde mis tiempos mozos. Amigos de largo recorrido, con los que he compartido muchos momentos, buenos y no tan buenos, y con los que he aprendido a adaptarme para mantener de otra forma la amistad. Algunos de estos amigos ahora están fuera de España trabajando, otros tienen hijos y otros están centrados en sus proyectos; de manera que las formas de relacionarnos han cambiado. Ahora ya no pasamos tanto tiempo juntos, así que cuando nos vemos cuidamos que esos momentos sean especiales.

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Otros amigos aparecieron en mi vida por un corto periodo de tiempo, y lo hicieron de forma intensa, compartimos mucho, y la vida nos separó. Todos ellos fueron y son muy especiales, guardo su recuerdo con especial cariño. Y es muy curioso porque aunque nos hayamos visto poco, cuando nos hemos vuelto a reencontrar la alegría ha sido inmensa, como si no hubiera pasado el tiempo. Pero para que esto ocurra, ha sido fundamental que aquellos momentos del pasado fueran auténticos, que hablásemos de corazón a corazón. De esta forma el reencuentro ha sido un reencuentro de almas, y por ello la amistad de ha sostenido a lo largo del tiempo.

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Por último están los amigos actuales, esos con los que compartes los detalles de cada día, de la semana, que están cerca para darte un abrazo, compartir risas o momentos no tan buenos. Algunos, y ellos saben quien, los guardo han sido muy importantes en los últimos años. Esos que son, en definitiva, el espejo de ti mismo en el momento presente y que te acompañan y te ayudan a crecer.

Todos ellos tienen su lugar y su momento. Hay que saber adaptarse al paso de cada uno (y ellos al tuyo) para que se mantenga, crezca y florezca. Con todos ellos se aprende y se puede compartir, solo hay que tener un poco de voluntad y mirar desde la comprensión y el amor.

Y luego están todas aquellas personas que estuvieron y que ya no están. Que fueron importantes en un momento determinado, pero que han cambiado (o he cambiado yo) y con las que ya no comparto el mismo nivel o con las que en su día no se cuidó la relación por alguna de las partes. Y aunque a veces puede dar lugar a tristeza o enfado, también he aprendido a decir adiós, a desearles lo mejor, y seguir mi camino. Si la vida lo propicia y se dan las condiciones, puede que el futuro hará que nos volvamos a encontrar, si no, les agradezco de corazón su presencia en mi vida, seguro que aprendí de ellos y con ellos cosas importantes.

Toda persona en mi vida ha aparecido por y para algo. Me han ayudado a crecer y me han acompañado. Sentir la presencia de mis amigos hace que mi vida sea más equilibrada y completa, y por ello les quiero tanto. Compartir, acompañarles y cuidarles es mi forma de amarles.

A cada uno de ellos, gracias por estar ahí.

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Showing 2 comments
  • bea
    Responder

    que ilusión verme en tu blog, como una de esas amigas de la juventud (aunque seguimos siendo jóvenes, eh, que por nosotras no pasan los años), y aunque la vida nos haya distanciado conservamos esa amistad que permite retomar una conversación de hace meses, como si la hubiésemos iniciado ayer mismo 🙂

    • Almudena
      Responder

      Bea, es una suerte ser tu amiga.
      Cuando existe voluntad, siempre se pueden encontrar momentos para compartir y disfrutar juntos.

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