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Hace poco nuestro querido Ministro de Educación anunció una reducción en las horas dedicadas a la educación artística en la escuela. No tengo ni idea de los razonamientos (porque espero que alguien haya pensado sobre ello y lo pueda argumentar), pero creo que es un gran error por diversos motivos.

En cuanto a la Música se refiere, España es uno de los países de Europa con menor cultura musical (y no voy a hablar de la danza o el teatro). Todavía recuerdo una anécdota al 1012835hilo de esto de mi etapa de estudiante. Era casi Navidad y en la universidad de Bath nos invitaron a los estudiantes a la Abadía a cantar villancicos. Allí había gente de muchos países, e incluso de distintas religiones, y nos dieron un cuadernillo de partituras para que todos pudiéramos cantar. ¿Adivináis quiénes eran los que no sabían quė hacer con aquello? Pues sí, allí estábamos los españoles mirándonos los unos a los otros y esperando a que apareciera alguien con una pandereta.

El hecho es que no es sólo cuestión de cultura o de desarrollo cognitivo o de fomento de la creatividad lo que se va a perder, si no que también se van a perder las llaves de la felicidad.

998656El disfrute de una obra de arte, sea cual sea, es fundamental en nuestra vida. Ser capaces de apreciar los matices de una melodía, o la sutileza de una pintura o la fuerza de un diálogo de teatro, permiten que nuestra vida se enriquezca y nosotros crezcamos como personas.

La música, la danza, el teatro o la pintura nos permiten expresarnos a través de otros lenguajes, comunicar nuestras emociones, sentirnos libres, soñar

Cuanto más conoces un arte, más capacidad tienes de valorarlo y disfrutarlo. ¿Y cómo se va apreciar algo que no se conoce? Por favor, que las mentes pensantes de este país nos devuelvan las llaves de las emociones  y de la felicidad.

No es raro que tengamos gente próxima a nosotros que está pasando por momentos difíciles, bien sea por enfermedades, falta de trabajo, duelos…¿qué hacer en estas ocasiones?

 Comenzaré por reflexionar sobre qué es lo que sentimos nosotros que tenemos o queremos hacer. Muchas veces nos sentimos descolocados ante el dolor 601123de los demás, porque el dolor de los demás nos incomoda. Nos gustaría que ese dolor desapareciera y con él también nuestro malestar. Sin embargo, esta postura sería poco respetuosa con el proceso de la otra persona. Así que el primer punto sería tomar consciencia sobre dónde surge esta necesidad de ayuda: tal vez sea una por razón social, tal vez resuene algo en nuestro interior, o quizá sea porque alguien nos ha dicho que es lo que hay que hacer. Sin embargo, esta necesidad de ayudar impide la ayuda, porque no es la otra persona, somos nosotros a los que prestamos atención.

Por otro lado, ¿qué es lo que busca la otra persona cuando pasa un mal momento? La mayor parte de las ocasiones lo que busca es sentirse acompañado.  No busca en nosotros soluciones, las verdaderas soluciones tienen que surgir, con ayuda o sin ella, de ellos mismos.

Y efectivamente acompañar es un arte, saber cuál es la justa medida del acompañamiento no es fácil.

147069En ocasiones solo hay que estar ahí para escuchar y dejar que la otra persona pueda compartir lo que siente creando un clima de confianza, y añadir alguna pregunta que amplíe su modo de ver el mundo (lo cual es también otro arte).

 Otras personas prefieren no hablar sobre lo que les está pasando, pero necesitan saber que no están solas. Y hay mil y una formas de hacérselo saber, porque además este tipo de personas suelen ser muy sensibles y captan perfectamente los detalles: una llamada, un mensaje, unas cañas… pueden ser más que suficientes.

 112825Y luego están los mendigos de soluciones: las víctimas. Esos que piensan que los demás tienen que solucionarles la vida y que el mundo gira alrededor de ellos. En estas ocasiones es muy tentador convertirse en el “solucionador”. Esta actitud empodera mucho, y nos puede hacer sentir muy bien. Pero, ¿es esto lo que le va a ayudar a crecer a esa persona y a tomar las riendas de su vida? Pues ya te digo yo, por experiencia, que no. Por eso comenzaba, haciendo la reflexión sobre nuestra posición a la hora de ayudar. ¿Cuál es el foco, nosotros o el otro? Si nuestro foco es el otro, podremos ayudarle a crecer y encontrar su propio camino desde el respeto. Si el foco está en nosotros conseguiremos sentirnos bien, pero no ayudar realmente a la persona.

En cualquier caso, el acompañar siempre pasa por el encuentro de dos almas en un espacio y un tiempo, y desde ese punto el amor que surge siempre será sanador.

coaching-a-escenaHace hoy justamente un mes que presentaba junto a mis dos amigos, Luis Dorrego y Susana Humbrías el libro que llevabamos escribiendo durante casi año y medio: Coaching a Escena.”

Este libro nació con el objetivo de compartir las dinámicas teatrales surgidas en el taller de Teatro  y Crecimiento personal de Luis. A través de estas y otras dinámicas pudimos investigar y descubrir que éramos más de lo que nosotras creíamos. Para mí el escenario se convirtió, y se ha convertido, en un laboratorio donde poder experimentar otras formas de mí misma sin ningún peligro y de una forma totalmente real. Así que puedo hablar en primera persona sobre lo que aportan estas dinámicas, y puedo afirmar que esta forma de trabajo puede llevarte a una transformación real y duradera.

La elaboración del libro ha llevado mucho tiempo y ha sido un trabajo muy interesante, donde los tres nos hemos enriquecido gracias a los puntos de vista y conocimiento de los otros, y que nos ha dado la oportunidad de desarrollar nuevas dinámicas.

¿Y qué aporta el Teatro al Coaching? A este respecto hago dos reflexiones:

– Si el objetivo del Coaching es intervenir directamente en el “Hacer” de una persona para transformarlo, ¿qué mejor forma de hacerlo que traer la situación a la consulta? ¿no? Pero esto no siempre es factible en la práctica…Sin embargo, lo que sí es posible es entrenar esa situación y aprender a hacerlo. Y, ¿cómo se aprende a hacer una cosa? Pues haciéndola y equivocándose, y que mejor forma que el Teatro para esto, donde no existe un peligro real, pero en la que el cliente se enfrenta a la realidad de la situación.

– Mi segunda reflexión va encaminada al hecho de que aunque trabajemos directamente en el “Hacer”, una persona no solo “hace” sino que siente y que además tiene un cuerpo del que no se puede desentender. Y se establece aquí lo que se llama fractalidad. Cuando “haces” también “piensas” y “sientes”; y cuando “piensas” también estás “haciendo” y “sintiendo” e incluso cuando “sientes” estás “pensando” y estás “haciendo”. Por ello, la disección de estos tres niveles en una persona es tan difícil, puesto que como seres humanos, somos cuerpo, mente y emociones, y el Teatro permite trabajar estos tres niveles de la persona de forma simultánea e integral.

Por todo ello creo que este libro aporta un aire fresco, real y práctico al mundo del coaching, la formación y el crecimiento personal, y  que resultará de gran interés para los profesionales de la Educación, el Coaching y la Psicología.

Y para los que no pudistéis estar el día de la presentación aquí os dejo un vídeo resumen. Difrudadlo.